CAC Comité Ambiental Comunal – La Reina

Ejemplo de un corredor biológico

¿Qué son y qué rol juegan los corredores biológicos?

 

La comuna de La Reina, se asienta en el pié de monte, sobre parte de los ricos suelos de la zona central del país. Un ecosistema de clima mediterráneo que ha sido progresivamente destruido y fragmentado por el crecimiento urbano.

 

La intervención humana, no solo modifica el paisaje, sino las funciones naturales del ecosistema que finalmente son las que permiten la vida: Las especies nativas y la fauna son expulsadas, el pavimento no permite la infiltración de aguas, aumenta el calor y la contaminación entre otros. De cara al siglo XXI surge la necesidad de pensar la ciudad de manera distinta.

 

Los corredores biológicos urbanos son espacios dentro de las ciudades que permiten conectar paisajes, ecosistemas y hábitats fragmentados, favoreciendo la circulación de semillas, fauna y nutrientes. Ya sean franjas alargadas de vegetación que atraviesan la ciudad o áreas verdes ubicadas estratégicamente dentro ellas, o incluso puentes que permiten conectar espacios que se separan por carreteras – como en la fotografía de arriba – los corredores biológicos urbanos pueden tomar muchas formas distintas. Lo importante es que con ellos se logra proteger la biodiversidad y restauran funciones ecosistémicas que benefician a sus habitantes.

 

En la actualidad resultan claves para construir espacios urbanos sustentables, aportando múltiples beneficios para quienes vivimos en las ciudades, como lo son la purificación del aire, drenaje de aguas, regulación del clima local, y ser espacios para la vida en comunidad al aire libre y de encuentro con la naturaleza.

 

Un buen ejemplo de estos corredores en el mundo es el caso de Costa Rica, en donde hay un rico sistema de corredores biológicos que articulan casi la totalidad de las áreas silvestres protegidas del país, bajo el creciente Programa Nacional de Corredores Biológicos, incluida las áreas urbanas como la capital del país.

 

Aquí, a través de parques, calles arborizadas, jardines de casas, bosques a lo largo de los ríos y otros espacios verdes, se ha buscado convertir la ciudad en un espacio que conecte distintos ecosistemas urbanos, mediante una planificación urbana participativa e inclusiva, que buscar que todos y todas sus habitantes contribuyan a la tarea de una crear y cuidar una ciudad verde. 

Puedes encontrar más información en http://biocorredores.org y en https://youtu.be/ssXj6bBeVjE

 

Nuestra comuna tiene corredores naturales originales, hoy urbanizados, pero que es posible restaurar. Las avenidas principales oriente-poniente, que son continuación de las quebradas y bajadas naturales de agua de la precordillera, el canal San Carlos, y Aguas de Ramón.

 

Necesitamos re-mirar y re-pensar el uso de los terrenos baldíos que circundan los canales que atraviesan la comuna y aprovechar las platabandas abandonadas de nuestras veredas. Nuestras plazas y parques deben mirarse también como partes de este sistema de restauración ecosistémica donde vuelvan a circular, agua, nutrientes, las semillas y fauna propias.

 

Soñamos con una comuna en donde desde el bajo a la precordillera, y de manera transversal, la cruzan corredores urbanos con senderos, jardines, huertas y bosques que constituyen un espacio de refugio para nuestras especies nativas y fuentes de sombra, descontaminación del aire y espacio de belleza y salud, para nuestros vecinos, donde se desarrollen y desplieguen nuevas formas de vivir en comunidad.

 

Fuentes:

 

http://www.ambientico.una.ac.cr/pdfs/ambientico/272.pdf 

 

https://www.biodiversidad.gob.mx/corredor/quees.html

“A la llegada de los españoles la bio región estaba cubierta por una variada vegetación autóctona, que había sido despejada solo escasamente por los pueblos aborígenes en algunos sectores cercanos a ríos y esteros, donde se hacían sus cultivos en terrazas rudimentarias, a menudo regadas por acequias. Los ríos estaban bordeados de añosos sauces chilenos, pataguas y maitenes; en áreas más secas espinares y algarrobales, mientras los faldeos de la precordillera andina y la cordillera de la costa estaban cubiertos por bosques densos resaltando los palmares, a media falda el bosque siempre verde de peumos, boldos, quillayes, litres, molles, bellotos y a mayor altura las roblerías de hoja caduca”. (Adriana Hoffman)